“Lo que un hombre es en sí mismo, lo que le acompaña en la soledad y lo que nadie puede darle ni quitarle, es indudablemente más esencial para él que todo lo que puede poseer o lo que puede ser a los ojos de los demás.” (Arthur Schopenhauer)

Regalos

Soy muy despistado, tremendamente despistado y si a eso le sumamos que el orden no es precisamente una de mis virtudes, el resultado es, como no podía ser otro, que paso gran parte de mi tiempo buscando cosas que no sé exactamente dónde he dejado. Las llaves, la cartera, el paraguas, el reloj, la agenda, el móvil, el cargador del móvil o el mando del garaje son algunas de las cosas que pierdo prácticamente a diario. Normalmente, al cabo de diez, quince, veinte minutos, como mucho media hora, suelen aparecer en el lugar más insospechado. Pero hay veces que, determinadas cosas, no aparecen tan fácilmente y parecen perderse para siempre.
Como mi casa es pequeña y el estado de búsqueda es constante, no es raro que, de vez en cuando, el proceso sea a la inversa. De repente y como por arte de magia, aparecen  treinta euros, con los que no contaba, en el bolsillo pequeño de esa cazadora que ya no suelo usar; esa foto, que daba por perdida, la encuentro dentro de uno de los libros que dejo siempre a medio leer; o descubro, en el fondo de un armario, una antigua carta, de hace más de veinte años. Todas esas cosas olvidadas que el azar recupera, son regalos que compensan, con creces, su temporal pérdida.

Luz

Me gusta la luz, cuanta más mejor. Si por mí fuese las persianas y cortinas de mi casa jamás se cerrarían. Al llegar la noche necesito encender todas las luces de la sala, que potentes lámparas inunden con su luz toda la estancia. No soporto la luz tenue ni vivir en la penumbra. Tiempo tendré de sobra para estar a oscuras.

Razón vs Pasión

Si paro a analizar una a una todas las decisiones que he tomado en mi vida y que a posteriori resultaron ser decisivas, para bien o para mal, en mi destino, no me queda más remedio que admitir que ninguna de ellas fue fruto de la razón. Poco tuvo que ver el análisis sosegado de todas las variables, el estudio detallado de los pros y de los contras de cada una de las alternativas o el meticuloso examen de las posibles consecuencias. En todas y cada una de ellas hubo un alto contenido de irracionalidad. Casi todas han sido el fruto de intuiciones, sospechas, presentimientos, corazonadas, arrebatos, premoniciones, creencias, delirios... Las circunstancias, las casualidades y el azar (el único Dios verdadero) han hecho el resto.

Siete de cada diez



Siete de cada diez personas con las que hablo parecen tener la solución concreta para todos y cada uno de los males de este mundo. Dado el impresionante número de sabios que este mundo habitan,  me limitaré a oir, ver y seguir al pie de la letra la proposición 7 del Tractatus logico-philosophicus de Ludwig Wittgenstein.

Ligero de equipaje





Pensé que llegado este momento  necesitaría una empresa de mudanzas, un par de camiones, varios operarios. Sin embargo, todos mis bienes han cabido, sin problemas, en tres pequeñas cajas, dos bolsas de plástico y la mitad de una maleta.

Yo estuve ahí



Miles de turistas invaden diariamente la ciudad. Descienden de sus autobuses y, armados con cámaras digitales, ocupan calles y plazas. Palacios, fortalezas, templos, los  antiguos centros del poder político,  militar y religioso son asaltados por las masas como si de una revolución popular se tratase.
Grupos de turistas, muchos de ellos recorren Europa como un todo y visitan en tres días seis ciudades españolas, en una frenética yincana que les proporcione los mejores fondos para unas fotografías que, como actas notariales, permitan demostrar que yo estuve ahí. Tengo cientos de anécdotas que me hacen pensar que alguno de ellos, ni sabe dónde está.
Esto no es una ciudad, vivo en medio de una factoría y ellos, los turistas, no son más que la materia prima de la que se alimenta esta industria encargada de procesar riqueza económica a partir de la necesidad de escapar del monótono y tedioso quehacer diario. 

El burdel

Desde los quince años frecuento el lugar, la primera vez fui con mi padre. Siempre tienen preparada su mejor sonrisa, me miran, me invitan a su mesa, me adulan, me seducen, me agasajan y aunque sé que es mi dinero lo que realmente desean, me ofrecen sus servicios de tal forma que, a veces, se me olvida y creo, ingenuamente, que me quieren.  He dejado allí casi todos mis ahorros, aún así, parecen no tener nunca bastante.

Dry Martini S.A. - Nacho Vegas

Caminar en círculos



Lo malo de caminar en círculos es que no se llega muy lejos; lo bueno, la sensación de seguridad que ofrece seguir veredas ya trilladas.

Donde no hay mata...

Hace un par de noches tuve tres sueños.
Primer sueño: Me veo a mi mismo caminando hacia la iglesia de mi antigua escuela. El viento me impide avanzar debido a su virulencia y me arrastra contra la pared del templo. En el patio del mismo, alguien conocido me invita a comer un melón maduro.
Segundo sueño: Siento y escucho el crepitar de un rayo y mi cuarto es inundado por una lluvia de fuego.
Tercer sueño: estoy en una estancia, delante de un diccionario y un libro de poemas. Logro ver un verso de Ausonio: “¿Cuál será el camino que seguiré en mi vida? De repente, un desconocido entra en el cuarto y me ofrece un libro abierto con dos palabras SI y NO.
Investigando sobre su posible interpretación me encuentro con la curiosa sorpresa de que hace 393 años René Descartes había tenido exactamente estos tres mismos sueños.
Para Descartes estos sueños fueros reveladores y cambiaron no solo su propia vida sino la historia de la Filosofía y de las Matemáticas. Yo, por mi parte, me desperté algo sobresaltado, me levanté a mear y seguí durmiendo dulce y plácidamente; y es que, como decía mi abuelo: “donde no hay mata, no hay patata”.

Canción regia - Rainer Maria Rilke




CANCIÓN REGIA

Debes con dignidad soportar la vida,
tan sólo lo mezquino la hace pequeña;
los mendigos te podrán llamar hermano,
y tú puedes sin embargo ser un rey.

Aunque el divino silencio de tu frente
no lo interrumpa dorada diadema,
los niños se inclinarán en tu presencia,
los entusiastas te mirarán atónitos.

A ti los días de rutilante sol
te hilarán rica púrpura y blanco armiño,
y, con pesares y dichas en sus manos,
de rodillas ante ti estarán las noches.
                                 Coronado sueño (1896)

Ser y no ser

Yo no soy profesor. Trabajo por las mañanas dando clases en un instituto para poder ser el resto del día lo que me dé la gana.

Un poema de Roger Wolfe

EL VASO

Siéntate
a la mesa.
Bebe un vaso
de agua. Saborea
cada trago.
Y piensa
en todo el tiempo
que has perdido.
El que estás perdiendo.
El tiempo
que te queda por perder.

Un secreto

Si alguna vez me ves respirar ondo, tragar saliva y sonreir, no te engañes... en realidad  me estoy cagando en to's tus muertos.

Soy un puto cotilla

Tengo la mala costumbre de inventarme vidas ajenas. En el autobús, en un ascensor, en la cola de la panadería… me fijo en alguien y sencillamente no puedo evitarlo.
La última vez que estuve en el médico, en la sala de espera aguardaba su turno un  hombre joven con dos niños de unos cuatro y seis años. Para mí estaba meridianamente claro. Se trataba de un hombre que no tenia mujer (muy pocos hombres conozco que vayan solos con sus hijos al médico, o va ella o van los dos), viudo ( los niños tenían antiguas cicatrices en la cara, sin duda producidas, por un duro accidente de tráfico en el que ella perdió la vida), está intentando rehacer la suyan( no lleva alianza pero se puede distinguir la marca de haberla llevado hasta no hace mucho tiempo) y la tristeza y el remordimiento le atormentan aún cada noche (hay signos evidentes en su cara de haber dormido mal).
Posiblemente, en cualquier momento, sonará una cisterna, se abrirá la puerta del servicio y saldrá una muchacha que se llevará los niños de la mano mientras el hombre, un joven visitador médico, que ha estado trabajando hasta tarde la noche anterior, alargará su mano y sonreirá al Dr. Uroeta.  
Siempre me he tomado esto como una distracción, un entretenimiento para pasar aburridos tiempos de espera. Pero últimamente me ocurre algo curioso. Paso muchas horas en los parques infantiles con el pequeño y al final, acabas coincidiendo con las mismas personas, a las mismas horas, en los mismos sitios. Este hecho me permite no solo inventar la vida de algunas de ellas sino comprobar hasta qué punto estoy o no equivocado. Día a día y a través de pequeñas y triviales conversaciones que mantienes o que escuchas, puedes llegar con el tiempo a obtener muchos datos de esas personas y reconstruir una parte importante del puzle. En contra de lo que yo mismo pensaba, resulta extrañamente sorprendente lo poco que se desvía la realidad de lo que me había imaginado.
Por muy hippy o antisistema que seas como trabajes de vendedor de seguros, es solo cuestión de tiempo… acabarás vistiendo, hablando, moviéndote como un vendedor de seguros, vivirás allí donde viven los vendedores de seguros, llevarás a tus hijos al colegio donde van los hijos de los vendedores de seguros y terminaras pensando y actuando como un vendedor de seguros. Esas marcas o huellas en la conducta, en la actitud y forma de pensar no solo depende del trabajo que desarrolles sino que puede extenderse también a los gustos, estado civil, aficiones, religión,… Aunque digan que las apariencias engañan, no estoy seguro de que lo que realmente somos, para bien o para mal, no se vea reflejado y percibido por los demás más claramente de lo que podamos imaginar.
Me temo que salvo pequeñas excepciones, que no son más que eso, excepciones o que de una forma voluntaria y consciente trates por todos los medios de evitarlo, al final todos terminamos, incluso a nuestro pesar, pareciéndonos a nuestra propia caricatura.

Penas privadas



"No hay ciudad que no desee la ruina de la ciudad vecina, ni familia que no quiera exterminar alguna otra. Por todas partes los débiles odian a los poderosos, a cuyos pies, sin embargo, se arrastran mientras los poderosos los tratan como rebaños cuya lana y carne venden. Un millón de asesinos reclutados en ejércitos atraviesa Europa de un extremo al otro, matando y robando de manera disciplinada para ganarse el pan, porque no hay un oficio más honorable; y en las ciudades que parecen gozar de paz, y donde florecen las artes, devoran a los hombres más envidia, preocupaciones y angustias que plagas puede soportar una ciudad asediada, pues las penas privadas son más duras que las miserias publicas."

Cándido, de Voltaire

Belleza matemática



eip+1=0

“La matemática posee no sólo verdad, sino belleza suprema; una belleza fría y austera  como aquella de la escultura, sin atractivo para la parte más débil de nuestra naturaleza, sin los adornos magníficos de la pintura o la música, pero sublime y pura, y capaz de una perfección severa como sólo las mejores artes pueden presentar. El verdadero espíritu del deleite, de exaltación, el sentido de ser más grande que el hombre, que es el criterio con el cual se mide la más alta excelencia, puede ser encontrado en la matemática tan seguramente como en la poesía."
Bertrand Russell



“Un matemático, como un pintor o un poeta, es un fabricante de modelos. Si sus modelos son más duraderos que los de estos últimos, es debido a que están hechos de ideas. Los modelos del matemático, como los del pintor o los del poeta deben ser hermosos. La belleza es la primera prueba; no hay lugar permanente en el mundo para unas matemáticas feas.”
Godfrey Harold Hardy


Evidente decadencia

Me dormían con Lorca, con Rubén Darío, entre lagartos que lloraban y princesas que estaban tristes. Treinta y tantos años después yo solvento la misma papeleta con un CD de los Cantajuego.